viernes, 3 de abril de 2020

Reflexión 2.

El aburrimiento es un concepto que ha existido en nuestras vidas desde siempre y que se empezó a estudiar en el inicio de la filosofía occidental. Aun así, a pesar de su antigüedad y de sus múltiples estudios, creo que muy pocos de nosotros nos hemos parado a pensar en él realmente.

En este momento nos encontramos en una situación de cuarentena por el peligro del virus que se ha logrado extender por todo el planeta, lo que hace que aumente nuestro sentimiento de aburrimiento aún más, aunque podamos hacer infinidad de cosas. La pregunta es, ¿por qué nos aburrimos si siempre habrá algo que podamos hacer?

Bien, como ha expresado el vídeo que hemos visto, el aburrimiento se define como la contemplación del pasar de las circunstancias sin que estas nos afecten de ninguna manera. Es decir, solo miramos el pasar del tiempo, pero como nosotros en ese momento concreto no estamos realizando ningún tipo de actividad, nos aburrimos. Muchas personas de hoy en día argumentan que a veces les gustaría estar un tiempo sin hacer absolutamente nada, ya que eso les mantendría calmados. Pero, ¿es simplemente no hacer nada lo que nos mantiene sosegados o es el hecho de no tener que hacer nada? La realidad es que muchos de nosotros nos aburrimos solo de pensar en todas las tareas que debemos hacer y, como este es un pensamiento que nos afecta de manera negativa, tendemos a evadirlo intentando la realización de otro tipo de actividades. Ahora bien, ¿estas pueden ser de cualquier tipo o tenemos que pensar en actividades concretas para cada uno de nosotros?


En la reflexión del vídeo se argumenta que necesitamos ser afectados de alguna manera por las cosas para poder disfrutar de ellas. Así pues, las actividades que hacemos para evitar el aburrimiento deben causarnos felicidad. Cada persona es diferente, pero pienso que si cada uno de nosotros invirtiera tiempo en sus hobbies, el aburrimiento casi no existiría. Cuando hacemos algo que de verdad nos gusta esto se queda grabado en nosotros por siempre, por lo que marcan algo en nuestra vida. Sin embargo, cuando hacemos tareas por obligación, las hacemos sin disfrutar de ellas y pronto las olvidamos.

Existe gente que solo se dedica a hacer las tareas que se le encomiendan y no se preocupan por buscar algo que realmente les haga felices. Buscar nuestros hobbies y trabajar en ellos nos ayuda a auto conocernos más y a descubrir el mundo que nos rodea. En muchas ocasiones no tenemos ni idea de lo que ocurre en lo que vivimos día día porque nos centramos en una rutina fija a lo largo de toda nuestra vida. La realidad es que las rutinas solo nos permitirán caer en la ignorancia. Cuando hacemos cosas que nos llenan el alma de color y no estamos sumidos en una vida monocromática, cambia nuestra perspectiva hacia absolutamente todo lo que vemos. Vivimos encerrados en relojes de arena donde la arena nos ahoga y cuyas paredes no somos capaces de romper, aunque no sea tan difícil. Tenemos miedo a la libertad, miedo a ver la realidad. Por ello queremos que el tiempo avance rápido y no aprendemos a disfrutar de su transcurso. Pero cuando el tiempo pasa, también nos aburrimos. Entonces, ¿cómo vamos a querer librarnos del aburrimiento? El tiempo nos condiciona la vida. Nos dice a qué hora debemos levantarnos, a qué hora debemos comer, hacer la tarea, quedar con los amigos e infinidad de cosas más. Queremos dejar el aburrimiento a un lado y creemos que el problema de esto se encuentra muy lejos del alcance de nuestra mano, pero la realidad es que se trata de algo tan simple como eliminar las rutinas y sus horarios y comenzar a hacer lo que verdaderamente nos apasiona. Queremos cambiar el mundo pero no queremos cambiarnos a nosotros mismos, ya que tendemos a pensar que ya habrá otra persona encargada de hacerlo, que eso es mucho trabajo. El cambio está más cerca de nosotros de lo que pensamos y quizás todo sea cuestión de la monotonía del aburrimiento, la cual nos hace caer en la ignorancia.


Nos cuesta ver la realidad porque creemos que en ella existen muchas más cosas negativas que positivas pero, como está explicado en el video, siempre existirá una parte que no es tan bonita, pero necesitamos verla para poder apreciar lo bueno de lo que tenemos en el día a día.

Esta pandemia nos ha servido precisamente para apreciar las cosas que tenemos siempre, como son los abrazos de la gente que más quieres, el poder salir y respirar aire puro, los viernes de fiesta con los colegas y multitud de cosas más. Que abramos la mente hacia la realidad y sepamos ver que esto ha ocurrido precisamente por este motivo, nos hará pensar de forma positiva, ya que gracias al virus nos hemos dado cuenta de lo afortunados que somos. 

Parece mentira que todo esto esté condicionado por algo que creíamos tan simple como el aburrimiento, pero estas son las consecuencias de, como ya he explicado anteriormente, dejar que el tiempo nos arrastre sin pararnos a pensar dónde estamos y a dónde vamos. A veces, conceptos cotidianos tan simples como este pueden ayudarnos a tener una visión diferente del mundo, solo debemos prestar más atención y no dejarnos caer en la indiferencia. De esta manera estoy segura de que nunca nos aburriríamos, aun estando encerrados en casa. Podemos sacar provecho de las cosas más insignificantes y hacer de ellas algo mucho más importante de lo que creemos que somos capaces. Abre los ojos, despeja tu mente de las rutinas, no te dictes por las agujas del reloj y haz siempre lo que más libertad te haga sentir.

Reflexión filosófica 1.


En primer lugar, mi primera sensación que tuve al ver el video, es plantearme si realmente estoy aburrida, y mi respuesta por muy rara que suene, es no. Seguidamente, me pregunté, ¿y por qué no estoy aburrida?, porque considero principalmente, que todo pasa por algo, y siempre después de algo malo, siempre viene algo bueno. Y yo en vez de quedarme con pensamientos negativos, he visualizado todo lo positivo que hay detrás de esto, a pesar, de que al principio me sentí rara al no tener las suficientes respuestas a mis dudas, de por qué es necesario llegar a tales extremos, he pensado firmemente que esto nos va a beneficiar de dos formas. La primera, es que vamos a conocernos interiormente, a convivir aislados de una sociedad por un largo periodo de tiempo, por eso vamos a ser nosotros los que tomaremos nuestras propias decisiones, y así, comprenderemos quienes realmente somos. Descubriremos una parte de nosotros que no habíamos conocido, y retomaremos aficiones o propósitos que teníamos , que no los habíamos ni intentado por falta de tiempo. Por eso es necesario, que en esta cuarentena no nos quedemos estancados y proponerse objetivos y sobre todo disfrutar de uno mismo. Y la segunda, es que esto está provocando un respiro para el planeta, en consecuencia de numerosos cierres de grandes fábricas, de la reducción notablemente de vuelos, del tráfico vehicular, han permitido que el nivel de emisiones de efecto invernadero que provocan deterioro y cambio climático hayan disminuido de manera considerable estas últimas semanas. Y esto me llena de felicidad, ya que la gente en este tiempo puede reflexionar del daño que le hacemos continuamente al planeta, a un planeta que dentro de treinta años vivirán nuestros hijos o seres queridos y el cual queremos darle la misma oportunidad de vivir en un planeta tan maravilloso .


En relación con el vídeo expuesto, bajo mi punto de vista, estoy totalmente de acuerdo con la tesis
que emplea Enrique que viene acertada por numerosos y prestigiosos filósofos ;”solo no puedo estar
aburrido si estoy abierto a la realidad, a que las cosas sucedan y permanezcan”. Es decir, si sabemos
que estamos en una situación en la que vamos permanecer en un largo periodo de tiempo, debemos
de aceptarlo, y no comernos la cabeza continuamente, vivir el momento, el ahora, a lo mejor de otra
forma, pero creando siempre una nueva rutina y unos nuevos objetivos para mantenernos con mucha
motivación y con ganas de seguir luchando con no salir de casa, y siendo un buen ciudadano.

Por lo que gracias al vídeo anteriormente comentado, he llegado a la conclusión de que la causa del aburrimiento que hay actualmente es debido a que como no controlamos la situación, ya que a la mayoría no les ha afectado este virus, generamos aburrimiento al estar evadido veinticuatro horas en nuestros hogares.Y como he dicho anteriormente, lo mejor que podemos hacer en estos casos es plantearnos una simple pregunta: ¿por qué no puedo salir de casa? Porque soy buen ciudadano y quiero que esto acabe cuanto antes para retomar mi vida de nuevo. Pero, ¿Voy a estar amargada durante todo este periodo de tiempo en los que no tengo mucho que hacer? No , si no nos planteamos nuevos propósitos, nuevas metas y nuevos hábitos, y lo más importante, es que vas a convivir de la forma en la que tu quieres vivir, y te darás cuenta de que la vida es demasiado corta, que hay que vivir el momento y disfrutar al máximo de todo lo que nos haga feliz.

Situación educativa Covid-19.

Una pandemia ha puesto la sociedad y sus distintos elemento patas arriba. Entre ellas el decisivo sector de la educación. 

No es para menos, hablando de patas arriba los docentes nos hemos llevado las manos a la cabeza cuando se nos exigió desde las consejerías de educación de las diferentes CC.AA que a partir de ese momento haríamos teletrabajo. Y claro, estando todo el currículo lleno de estándares relacionados con la TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y teniendo entre las competencias clave la destacable Competencia Digital (CD) esto no tendría por qué ser nada traumático. Pero lo fue y las instituciones tuvieron que abrir páginas con recursos, plataformas, tutoriales, cursos y un largo etcétera de estrategias para que los docentes pudiésemos llevara a cabo nuestro trabajo. 

Un momento oportuno entonces para llevar a cabo la reflexión y la autocrítica. ¿Realmente estábamos combinando bien el método analógico con el tecnológico? ¿Puede llegar la tecnología a sustituir el método tradicional de impartir docencia? En mi humilde opinión no y no. No podemos esperar a que vengan los problemas para que nuestros centros tengan acceso a plataformas a través de las cuales compartir material o enviar tareas como tampoco podemos fingir que los medios informáticos nos hacen las tareas más fáciles porque en muchas ocasiones no es así. 


La tarea del docente no es meter en la cabeza del estudiante X contenidos a través de clases a través del Meet como lo hacemos, a veces sin querer, en nuestras clases que se asemejan con frecuencia más al modelo universitario de clase magistral que a un centro de enseñanza secundaria. Nuestra obligación consiste en crear (que bonito ¿no? tenemos un trabajo creativo) materiales variados y ajustados a las particularidades del alumnado para fomentar su autonomía, reforzar su disciplina y ayudarle a expresarse tanto emocional como intelectualmente. Y no por ello debemos dejar los contenidos de lado, como profesora de filosofía, una disciplina que se pone en marcha solo a través de su propia historia y de la progresión dialéctica de sus aparatos conceptuales,  soy perfectamente consciente de la importancia de los mismos aunque creo que hay mejores maneras de impartirlos que la exposición y el examen: anécdotas, vídeos, investigación, kahoot... ¿Realmente necesitamos que todo el alumnado controle los conceptos de pistis, eikasía, nous, dianoia? ¿o será suficiente con que entiendan en qué consiste la teoría de las ideas? 

Otra de las cuestiones que se han puesto sobre la mesa ante la situación de alarma que vivimos hoy en día es la brecha digital. ¿De verdad sólo existe la brecha digital? ¿Es importante ahora pero no lo era antes? ¿Qué hay de la brecha emocional de los niños y niñas con padres que no les proporcionan afecto? ¿Y la brecha cultural que siempre estuvo ahí con alumnos o alumnas que tienen dificultades con el idioma, por ejemplo? ¿Y la brecha entre profesor y estudiante? ¿Somos capaces de crear una relación afectiva con nuestros estudiantes de forma que se sientan seguros y seguras para participar en clase o para confiarnos si tienen algún tipo de problema o dificultad? 

Esa es otra ¿dónde queda la educación en valores fuera de asignaturas como Valores Éticos? ¿Hablamos lo suficiente de lo que es una relación sana y una relación tóxica? ¿Fomentamos suficientemente el respeto hacia la diferencia de opiniones y el valor del diálogo? ¿Les dejamos suficientemente claro que pueden pertenecer a un movimiento y seguir teniendo opinión propia? ¿Cómo ser críticos dentro de un grupo con una ideología marcada? ¿Hablamos suficientemente de racismo aunque a los blancos nos incomode? 



Esta entrada de blog contiene en su mayoría preguntas porque si algo sabe la filosofía es del valor de la pregunta y de la pobreza de una única respuesta. Decían muchos de mis alumnos y alumnas en unas reflexiones que les pedí como tarea que el aburrimiento es útil para reflexionar, no les falta razón. Quizás los profesores tengamos que aprovechar la cuarentena, ponernos a nosotros mismos una tarea, detenernos y analizar cómo podemos mejorar nuestra calidad como docentes. Yo he empezado y animo a que otros lo hagan ya que esta es la única forma de disfrutar de la profesión. Te darás cuenta de que te gusta ser docente porque no paras de aprender.